Leyendo el artículo del Padre Ignacio González, L.C. “De la sensibilidad a la identidad. El papel de la sensibilidad en la formación del consagrado”, me percaté de la importancia de la sensibilización en la vida consagrada, de darle relevancia a esos pequeños detalles, a esos actos de amor que van construyendo al ser y gracias a esa sensibilidad que puedes tener contigo mismo o con el otro puedes ayudar a darle forma a algo, es decir a FORMAR y en la medida que vayas creciendo en tu sensibilidad, vas creciendo en tu formación, vas creando relaciones sanas y vas dándole un sentido de trascendencia a tu vida. El Padre Ignacio define cómo puede ayudar la sensibilidad en las relaciones: primero comenta que “la capacidad de conocer nuestra sensibilidad y la habilidad de expresarla de modo adaptado en el entorno en el que uno vive es una condición necesaria para tener relaciones personales de calidad”; y nos comenta el siguiente ejemplo para entender mejor cómo funciona esta sensibilidad: “Cuántas emociones expresadas violentamente generan tensiones en grupos de trabajo o en comunidades de consagradas y consagrados. Cuántas veces un sacerdote o un religioso/a al no saber expresar sus sentimientos adecuadamente o ni siquiera al llegar a conocerlos exactamente opta por quedarse callado y de este modo asume una actitud que provoca un fuerte conflicto interior pudiendo llegar a ser causa de un daño psicológico o incluso físico. Y otras veces se exteriorizan los sentimientos de modo que pueden llegar a ser nocivos para uno mismo o para los demás”. Es por eso, que te animo a enfocarte en tu sensibilidad, no para que te enfoques sólo en el sentir, sino para que tomes conciencia de cómo te encuentras, cuáles son tus necesidades y las de los demás, y de está manera puedas actuar con amor para la construcción de tu persona, tu comunidad, la sociedad y sobre todo para la construcción del Reino de Dios. Por ello, te doy a conocer algunos tips para trabajar la sensibilidad:
- Dedicarte tiempo para conocerte y conocer tu vida interior, incluyendo tus sentimientos.
- Una vez que te has conocido, ten paciencia en aquello que no te gusta o quieres modificar.
- Recuerda tu valor y date momentos para reconocerlo.
Para lograr entrar al mundo de la sensibilidad, tendrás que afrontar el miedo de enfrentarte a ti mismo y empezar a conocer tu voz interior, si para ti es mejor ir acompañado, puedes buscar esa orientación con un psicólogo.
Psic. Lic. Lizette Hernández Cruz
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